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Dentro de tanta barbaridad que uno ha leído y escuchado en esta Copa América y cuando algunos hinchas ya calientan la final con cantos, memes, y fuertes declaraciones cuestionando a los árbitros, cuando otros termocéfalos, sean jugadores, técnicos e incluso periodistas han ocupado medios y redes sociales para denostar a los contrario, surge como un oasis la voz del volante argentino, Javier Mascherano, el «Jefecito», que dio un ejemplo de declaración atinada cuando fue preguntado por el partido con Chile:
“Esto es fútbol, acá no hay guerra. Somos países hermanos y nos tenemos que respetar. Entiendo que sea una causa nacional ganar la Copa América, tanto para los chilenos como para los argentinos, pero no tenemos que perder de vista el respeto. Los principales protagonistas del espectáculo somos los jugadores y tenemos que dar el ejemplo. No tiene que haber agresiones ni violencia ni antes, durante, ni después del partido. Gane quien gane. Tenemos que asumir que millones de niños nos están mirando y escuchando, a uno y otro lado de la Cordillera y a ellos, si queremos que vivan en un mundo de convivencia mejor que el nuestro, no podemos inculcarles ni rencor, ni odio. Todo lo contrario: debemos enseñarles a competir, a ir por el triunfo, a querer ganar, pero no de cualquier manera y siempre respetando al adversario”
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