
por Hernán Claus, Diario Olé de Buenos Aires
Decime qué se sie(n)te puede ser una pregunta con varias respuestas. Y éstas dependen de qué lado de la grieta uno se encuentra. Porque un 7-0, aun ante un rival tan inferior, pone muy feliz a cualquier hincha argentino, pero después de perder dos finales en el último tiempo hace que la afirmación que más se repite es “por qué no lo hiciste en el Mundial, por qué no lo hiciste en la Copa América”. Y el destinatario principal es Messi, pero también apuntan a Lavezzi y a Agüero. Todo esto ocurre por la famosa fisura, que nace en la política, se traslada a la sociedad y que está instalada en el fútbol argentino porque la Selección no logra un título hace 22 años, con la agravante de que ahora tiene una generación sensacional y al mejor del mundo, Messi.
Se habló mucho de si Lionel seguiría en la Selección después de las duras críticas recibidas en la Copa América. “Más de lo que me mataron no me van a matar”, contó el 10 antes de llegar a Estados Unidos y dijo presente otra vez, como corresponde a un capitán. Ayer jugó 25 minutos como si tuviera cosas por demostrar. Ingresó (por el pedido incesante de la gente) en un partido definido -la Selección ya ganaba 4-0- pero entró con unas ganas tremendas y la primera pelota que tocó la mandó a guardar con un cabezazo bárbaro, tras un centro de Casco. Y nueve minutos después de marcar el 5-0, metió el sexto con una definición a la carrera, pasando al arquero como un conito.
Aunque no la rompa todos los partidos, Messi siempre está y siempre quiere jugar en la Selección. Mientras tanto, la grieta sigue abierta y la pregunta del comienzo sigue abierta.
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